Berck sur Mer, Pas de Calais, Francia. Abril del 2007....
Volar una cometa es una de las experiencias más bonitas que he tenido nunca.
Al principio estás tensa y se te cae, pero si te relajas y haces caso a tu maestra/o, de pronto ves que la controlas tú, que la llevas donde quieres y hasta puedes hacer malabares con ella. Con sólo dos hilos, a veces uno o cuatro, y ese sonido del viento acariciándola , te transportas y te da la sensación de que estás allí arriba volando tú, flotando... Es maravilloso. Te envuelve una paz especial y te dejas llevar llevándola...
Necesito un poquito de viento... Y veniros conmigo a volar, a volar muy alto...
